Playa de Lapamán: 16 motivos para nombrarla mejor playa de Galicia

No puedo negar que lo que hace de la Playa de Lapamán la mejor de Galicia para mí es que pasé toda mi infancia a tres minutos andando de ella y ahí sigo, anclado al rumor de sus olas. No soy objetivo, pero nadie ha dicho que este artículo fuese a serlo. Esto no quiere decir que mienta. Quienes hayan vivido al lado de la Playa de As Catedrais en Lugo, o de Riazor en A Coruña, o, quién sabe, de Samil en Vigo, igual creen  (pobres) que esas son mejores. Aquí van mis 16 razones, los 16 motivos que te convencerán de que la Playa de Lapamán es la mejor playa del mundo de Galicia.

Textura de la fina arena de la Playa de Lapamán1. Arena blanca y finísima

Es lo primero que llamará tu atención al bajar las escaleras de piedra que te llevan a la Playa de Lapamán: lo blanca y fina que es la arena. Cuando hace mucho calor, la arena seca hasta hace música cuando la pisas. Ojo, puede quemar; no tercer grado, no exageremos, pero nivel “mejor voy hasta la toalla con las chanclas puestas”.

Hay quien se queja de que esto hace que la arena sea difícil de limpiar una vez quieres tienes que irte. Limpiarlas es un minuto. Pero lo que se disfruta esa arena el resto del tiempo… no tiene precio. Hace que los paseos por la orilla sean un placer (hay arena en otras playas, no quiero dar nombres, que hasta molesta). Permite que correr o montar un rondo futbolero con los amigos con la marea baja sea estupendo. Posibilita un sinfín de posibilidades creativas para los niños: charcas, castillos… Es muy maleable. No en vano, se han hecho varias ediciones de concursos de castillos de arena en la Playa de Lapamán.

¿Que alguna arenita se va pegada a la pierna? Pues mira, un souvenir.

Castillo de arena en la Playa de Lapamán2. Protegida del viento

La Playa de Lapamán tiene una extensión de unos 800 metros, ni es una pequeña cala que se llene con cuatro familias, ni un mega arenal donde entre todo el público de la Super Bowl. El tamaño perfecto para un paseo de ida y vuelta en tiempo razonable. La orientación de la Playa de Lapamán es hacia norte-noroeste, protegida al este por toda la península de O Morrazo y el Monte Castelo, al norte por Sanxenxo y Poio, al oeste por la Isla de Ons y al sur por parte de Bueu, sobre todo el Monte de O Xistro. Si esto ya en sí haría que sea una cala protegida de fuertes mareas, si cerramos aún más el foco, geográfico nos encontramos que al norte aún la protege un poco más la Isla de O Santo y la propia Playa de Lapamán está cerrada por lindes de altas rocas y arboledas.

Vamos, que os fiéis, que está bastante protegida del viento. Y si por casualidad da el viento en una zona, seguro que el otro lado estará menos afectado. Por ejemplo, si pega el viento del norte: el extremo norte (pegado a Marín) y el entorno de O Muíño Vello (más abajo detallamos dónde es) son tu lugar.

3. Aguas tranquilas para bañarse

La Playa de Lapamán ha sido tradicionalmente una playa bastante familiar. No es, para entendernos, una playa de surferos. En general, en verano hay pocas olas y meterse al agua es gradual en profundidad (sin grandes saltos sorpresa) y nada peligroso. Aunque tiene sus días. Y sí puedes encontrarte dos o tres días, normalmente en agosto, en los que hay unas olas estupendas, como las de la foto de abajo o más, pero son la excepción. Los niños suelen jugar con sus mini tablas de surf en la orilla o con las olas, pero nivel iniciación.

Olas en la Playa de Lapamán
Estas olas no son habituales 🙂

4. Buena temperatura del agua

No nos engañemos, no es el Mediterráneo, el agua está fresca, como en toda la costa atlántica, pero precisamente por estar protegida por la ría de Pontevedra y la Isla de Ons, suele estar a mejor temperatura que otras playas vecinas o ya no digamos las de Sanxenxo u O Grove, que dan a mar abierto. Tiene sus días. Si el viento llega del norte… prepárate. Igualmente, dependiendo de la hora y del viento, hay zonas con mejor temperatura que otras. Por norma general, donde más limpia y caliente está es en el extremo norte (mirando al mar, a la derecha).

5. La impresionante puesta de sol de la Playa de Lapamán

Una de las pocas ventajas del psicodélico huso horario en que vivimos en Galicia es que en verano el sol se pone brutalmente tarde. Se pueden aprovechar las jornadas de playa, en bañador, hasta casi las 10 de la noche, y con una camiseta por encima, disfrutar de la tremenda puesta de sol en la Playa de Lapamán. El astro rey se esconde en el horizonte, según la época y la perspectiva, o encima de Ons o entre Ons y Sanxenxo, dejando un baño de oro encima de la ría y una gama espectacular de colores naranjas en el cielo.

Un must en la Playa de Lapamán: una foto en la orilla, a la hora de la puesta del sol, a contraluz. Para llevarse y enmarcar.

Puesta de sol en la Playa de Lapamán6. Contacto directo con la naturaleza

No, no hay un asfaltado paseo marítimo pegado a la playa, porque Lapamán es una playa de verdad. Guarda aún la esencia de la naturaleza. Es cierto que no logró evitar que algunas casas se construyesen justo encima del arenal (salvajes años 70), pero en buena parte de la playa aún hay un contacto directo entre arena y monte. Esto quiere decir que si hace mucho sol y quieres sombra, puedes retirarte al fondo y descansar bajo los árboles.

7. Un manantial de agua escondido

Aquí va un secreto: lo que muchos llaman Playa de Lapamán no es ni siquiera dos, sino tres playas distintas. El extremo norte, desde el último riachuelo hacia la Isla de O Santo, era conocida por los marineros (mi abuelo, entre ellos) como “Playa de O Couso“. Esa es la parte que pertenece a Marín. Todo lo demás está en el Ayuntamiento de Bueu. El grueso de la playa, donde están los accesos (las escaleras de piedra, el bar de Lino, etc) es la Playa de Lapamán. Y hacia el sur, bajando a la izquierda, pasando el risco que al subir la marea toca el agua, es la Playa de O Muíño Vello.

Pues bien, si caminas toda la orilla hacia O Muíño Vello, al llegar al final, justo antes de las piedras que separan Lapamán de la siguiente cala (Covelo), hay un riachuelo, si lo sigues, justo en el límite entre la playa y el monte, verás que hay un pequeño nacimiento de agua dulce. Muchas penas ha tenido que sobrevivir a lo largo de los años. Las malas lenguas dicen que ningún chiringuito quiere cerca una fuente como esa, que le bajan las ventas.

¿Se puede beber? Yo he bebido toda la vida, y aquí estoy, escribiendo con mis 12 dedos. Ya sé que no es concluyente, pero sinceramente desconozco si alguien alguna vez le ha hecho alguna prueba de potabilidad. Lo dudo, realmente. Pero si fuese tú, la probarla sin miedo. Piensa: ¿cuánto hace que no bebes agua directamente nacida del fondo de la tierra? ¿Sin haber pasado por un río ni una tubería? Sabe a gloria.

No esperes vasos ni un mínimo despliegue estético. Es pura naturaleza. Toca agacharse y cogerla con las manos.

Riachuelos en la Playa de Lapamán8. Riachuelos para los más pequeños

En toda la extensión de la Playa de Lapamán (si volvemos a la nomenclatura “estándar”, que integra a O Couso y a O Muíño Vello en Lapamán) hay cuatro riachuelos. Empezando por el norte (Marín): uno que separa la parte de Marín de la de Bueu, otro pasando el Bar de Lino hacia Bueu; y dos más en la zona de O Muíño Vello, uno al comienzo y otro al final. Más abajo los dibujé cutremente en un mapa.

Estos riachuelos dan mucho juego con los niños. Muchas veces, sobre todo los dos primeros, hacen algo de lago (a veces de forma natural, otras muchas, forzado por murallas y presas de los niños y sus padres). Esos lagos son formas estupendas de empezar a meter a los bebés en el agua con miedo cero.

Si en algún momento ves que tiene algo de tono marrón el fondo… no pienses cosas raras: es tierra. El río viene de fuera de la playa y trae sedimentos oscuros, tierra, vamos. Los niños disfrutan estos riachuelos. Cuando no les dejes bañarse en el mar, a la que te despistes estarán empapados en uno de ellos (vigila nombrarlos expresamente en tus prohibiciones, si quieres que se sequen). Harán presas, romperán los acantilados que se forman en los bordes. Acercarse a uno de los riachuelos es la forma más segura de hacer amigos cuando acabas de llegar ;).

Aviso: el agua está más fría que la del mar. Pero a los niños eso no les afecta.

9. Conexión Playa de Lapamán – Isla de O Santo

La Isla de O Santo o Isla de San Clemente (Ilha de San Clemenço do Mar, en la época medieval) es en realidad un pequeño istmo situado como a un kilómetro hacia Marín. La reconocerás fácilmente, se ve desde la terraza del Apartamento Lapamán y desde toda la Playa de Lapamán. En la Isla de O Santo hay una pequeña capilla (en ruinas), algo de vegetación (bastante particular), rocas y una pequeña playita, de la que sale un camino que conecta con la playa que está enfrentándola en “la península”, la Playa de O Santo.

Solo se puede cruzar andando ese camino cuando la marea está baja. Ni siquiera todas las mareas bajas, sino que dependiendo de la luna. Si la luna está nueva (casi inexistente), las mareas varían poco y a veces ni se libera el camino; en cambio, cuando la luna engorda y se aproxima a su plenitud, no solo emerge el camino de arena a la isla, sino que aparece un camino para ir andando, sin meterse en el agua, desde la Playa de Lapamán, pasando por la Playa de A Coviña, hasta la playa de O Santo y, de ahí, al istmo.

Otro must: busca el momento de marea baja (cuanto más llena la luna, mejor) y haz el camino de Lapamán hasta O Santo.

¿Hay riesgo de quedarse atrapado en la Isla de San Clemente? Lo peor que puede pasarte es que tengas que cruzar el camino mojándote hasta la cintura. Las mareas se mueven, pero se ven venir.

Isla de San Clemente (O Santo)

10. La cueva “de los moros”

Si te gusta pasear por las rocas, tienes dos retos. Uno es cruzar, con marea alta, por la cara norte, hasta la Playa de A Coviña sin mojarte. El otro, hacer lo propio, más camino pero más sencillo, por la cara sur, hasta la Playa de Covelo. ¿No te parece casualidad que ambas playas se llamen parecido? Coviña y Covelo viene de la misma raíz: cova, cueva, en castellano.

En la segunda ruta, la de la cara sur, mirando al mar, a la izquierda, te encontrarás una pequeña cueva. Te quito de un plumazo toda emoción: es un entrante natural fruto de la erosión del mar en la piedra. Pero esta erosión es tan caprichosa, que se montó una buena entrada. Si te atreves, entrarás para ver que a los pocos pasos se estrecha… y ya.

La leyenda dice que esa cueva era un pasadizo secreto que habían hecho los moros (en las leyendas gallegas, los moros es sinónimo de “gente de hace mucho”) para conectar con el Monte Castelo (el monte más próximo, en Marín), donde escondieron un tesoro.

Te animo a buscarlo, y si lo encuentras, ¡que me reserves una parte! No es la única cueva similar en la zona, hay otra entre Covelo y Portomaior, aún de más difícil acceso, con tradición similar, pero con la nota extra de emoción de que se supone que a las 12 en punto de la noche se aparece una mujer rubia desnuda peinando sus cabellos y que, si la persigues, te atrapa en la cueva y nunca más sales. ¡Por listillo!

11. Zona de aterrizaje de parapentes

En lo más alto de la parroquia de Cela, en Bueu, está Chans, un mirador espectacular sobre la ría de Pontevedra y que es usado desde hace años por algunos aficionados al parapente para lanzarse al vacío y volar hasta la Playa de Lapamán. Tampoco es que el arenal sea un aeropuerto, igual llegan 4 al día, ni todos los días, y con sentido común: al caer la tarde, cuando ya no hay mucha gente y no hay riesgo alguno. Quedan preciosos con sus vivos colores en el cielo. Verlos volar es relajante y agradable y los niños se pegan unos señores carrerones para ver desde primera fila sus aterrizajes.

No sufras: siempre está alguno de ellos en la playa para evitar que se acerquen más de lo debido.

Parapente aterrizando en la Playa de Lapamán12. Los jóvenes, en O Muíño Vello

Es sabido que al llegar a una edad… los adolescentes prefieren estar en el infierno antes que con sus padres. La Playa de O Muíño Vello, la parte de Lapamán que está hacia Bueu, separado del resto por un peñasco, es perfecta para eso. Para empezar, no llega a tener la calificación “oficial” de playa porque, también oficialmente, no tiene entrada, es decir, solo se accede a ella desde Lapamán. Y cuando sube la marea, las paseantes de orilla no llegan allí, porque el risco se mete en el agua, cortando el paso. Eso genera una sensación estupenda de aislamiento y privacidad.

O Muíño Vello es como Francia para los españoles en el tardofranquismo: la vía de escape. No siendo una playa considerada nudista, sí hay mucho mayor porcentaje de “destape” y una media de edad considerablemente más juvenil que en el resto de la Playa de Lapamán.

Tan claro se veía esto que, desde hace unos años, el chiringuito que está en esa zona se ha iso especializando en cubrir los gustos a su público objetivo, y cuando se acerca el momento de la puesta del sol, muchas veces pone música chill out, cocktails, alguna que otra fiesta nocturna

¿Y cómo vuelven de O Muíño Vello? Pues siempre hay opciones: mojarse hasta la cintura es una de ellas; esperar a que baje la marea, otra; escalar las rocas también vale; los más expertos… sabrán encontrar un camino de salida entre las fincas. Tranquila, ahí no se quedarán… salvo que quieran.

13. Playa de Lapamán: el rincón favorito de Amancio Ortega y Núñez Feijoo

Sí, Amancio Ortega el de Inditex. Es un hombre trabajador y de gustos sencillos pero un yateciño xeitoso te tiene. No es que le falte dinero para mantener ese y otro el cuádruple de grande, pero bueno, el caso es que es frecuente verlo fondeado enfrente de la Playa de Lapamán (también por Aldán), descansando.

También el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo pasa parte de sus vacaciones en Lapamán. Algo le verán a la playa, ¿no?

14. La emoción de las fanecas bravas

Si no lo digo yo, te lo dirá el vecino de enfrente. “¿A Lapamán? ¡Pero si hay fanecas!” Y con eso no se refieren a que sea una generosa zona de pesca, sino a que hay unos pequeños pececillos, conocidos por Bueu como fanecas inglesas (ni idea de por qué lo de inglesas) y más al norte como fanecas bravas, que si los pisas, en pura defensa propia, sacan una pequeña cresta en el lomo y te pinchan en el pie.

¿Debes preocuparte? Haberlas haylas, como las meigas. Pero yo llevo bañándome toda mi vida sin ninguna protección en los pies y solo me picaron una vez.

¿Cómo evitar las picaduras de las fanecas bravas? Fácil: Marea alta es igual a seguridad 100%, pues estás pisando arena que en otro momento está sin agua, así que ahí no llegan. Solo es posible que pase algo con marea baja, normalmente bajísima y como en todo, hay zonas. Las picaduras que he visto son mayormente en la zona central de la playa. Casi nunca ni hacia el extremo norte ni en O Muíño Vello. Si vas descalzo, la forma de evitarlo es entrar al agua arrastrando ligeramente los pies, de modo que no pisarías sus pinchos. Si eres un miedicas: fanequeras/cangrejeras.

¿Y qué pasa si pican? Es como si te picara una avispa. Te dolerá media hora, normalmente. En la caseta de los socorristas y normalmente los chiringuitos tienen algo de suero o amoníaco para aplacar el dolor.

Pero lo dicho, esto pasa en tooooda la costa gallega. Otros tienen medusas… en Galicia jugamos en otra liga.

15. Playa libre de humos

El Ayuntamiento de Bueu incluyó en 2017 la Playa de Lapamán en la red gallega de playas sin humo, una iniciativa de la Xunta de Galicia para fomentar los hábitos saludables. A efectos prácticos no significa demasiado. Quiero decir, que no hay un policía poniendo multas a los fumadores, pero sí que existe cartelería alusiva que invita a dejar los “malos humos” en las escaleras de entrada al arenal.

16. Y bandera azul, claro

¿No lo habíamos dicho aún? La Playa de Lapamán cuenta con el distintivo europeo de bandera azul. Esto supone una garantía sobre la calidad para el baño de sus aguas y una exigencia a las autoridades públicas para mantener el arenal limpio, que haya basuras, duchas, socorristas… Nunca está de más.

Estos son mis 16 razones para hablar de la Playa de Lapamán como la mejor de Galicia. Y te preguntarás: “¿Por qué solo de Galicia?” Pues, porque a la vuelta de un viaje por Cantabria caí enamorado de una playa muy especial en Asturias, la Playa de Gulpiyuri, lo que limitaba a nivel estatal; en un viaje a Lisboa me encantó una pequeña cala en el barrio de Cascais, lo que impedía la nominación europea; y en nuestra luna de miel en la Riviera Maya… alguna playita también le hacía sombra para la nominación planetaria. Pero a nivel gallego, me reafirmo: la mejor.

¿Cuál es la mejor, para ti? Si dices una diferente… me reservo el derecho a no publicarte, eh XDDDD (¡es brooooma!).

Preguntas frecuentes sobre la Playa de Lapamán

¿La Playa de Lapamán es de Marín o de Bueu?

Como apuntamos en algún momento de este largo relato, tiene como un 20% del terreno en Marín y el resto en Bueu. Las entradas son por Bueu. Solo es de Marín la esquina norte, del último riachuelo hacia Pontevedra. Mucha gente cree que es de Marín porque sigue su ruta de playas desde Pontevedra: Portocelo, Mogor, Aguete, Loira… y Lapamán (dicen los marinenses). Mientras que a Bueu, le quedaba lejos, esquinada y con conflicto de lindes, así que se centró siempre en hablar de Portomaior, en Cela, y Area de Bon, en Beluso.

En los últimos años, los ayuntamientos se pusieron de acuerdo (¡milagro!) y acordaron que Bueu pudiese encargarse de la solicitud de la bandera azul. No hay que descartar que haya sido por esta especial situación que Lapamán se ha mantenido hasta hora tan natural y mantenga su encanto especial.

Aparcamientos para aparcar en la Playa de Lapamán¿Dónde se puede aparcar para ir a Lapamán?

Hay hasta 5 aparcamientos de verano activos. Cuatro de ellos en la bajada “oficial” a la playa de Lapamán; y otro, el más reciente, casi llegando, en sentido hacia Bueu, a la gasolinera, aunque este no lo recomendamos, pues es un camino muy estrecho, que provoca muchos conflictos cuando un coche sale y otro entra.

Siguiendo la imagen, el 1 es el que te encontrarás primero así que entres en el cruce de la playa. El 2 es el más cercano a la entrada, el 4 es el del Bar de Lino, que dedicó una finca para esa finalidad.

Lo mejor: que te alojes en el Apartamento Lapamán, y no tendrás ni que sacar el coche.

Chiringuitos, acesos, riachuelos y detalles de la Playa de Lapamán¿Hay chiringuitos en la Playa de Lapamán?

¿Hay peces en el mar? ¿Hay nubes en el cielo? Otros cinco. Empezando por las escaleras de piedra:

  1. Chiringuito de Amelia: de los más antiguos. Mítico para helado y tomar una cerveza o refresco a la sombra.
  2. Chiringuito Arrieiro Playa: al otro lado de las escaleras de piedra, fuera de la playa, con una decoración más modernita y buena música y bueno para comer.
  3. Bar de Lino: Está ahí casi desde que está la propia playa. En el medio del arenal, una casa blanca. terraza a la sombra de sus vides, años de tradición para tapear calamares, tortilla, pulpo…
  4. Chiringuito de familiares de Lino: al lado de la bajada a la playa desde la zona de la gasolinera, más centrado en helados y tomar un refresco, aunque a veces se animan con la música cuando cae la tarde.
  5. Chiringuito de O Muíño Vello: el más reciente y animado. Por el día sirve para heladito y refresco, al caer el sol, música animada y cocktails.

¿Aún dudas si venir?

Créditos de las imágenes: Casi todas cedidas por Martín Rey (¡gracias!). La de los parapentes es de Gabriel González.

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